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Perú inca, de Machu Picchu al lago Titicaca a través de los Andes
El páramo y las montañas boscosas del altiplano andino guardan los vestigios mejor preservados de la civilización inca. El viaje que los encadena empieza en la colonial Cuzco y la remota Machu Picchu, se adentra en el cañón del Colca y finaliza en el plácido lago Titicaca. El viaje por la región andina donde hace ocho siglos surgió la civilización inca constituye una forma de acercarse a un territorio que reúne historia, paisajes y tradiciones ancestrales. La ciudad de Cuzco, las fortalezas de Sacsayhuamán y Puka-Pukara, la escondida Machu Picchu, el Valle Sagrado del río Urubamba, el cañón del Colca y el lago Titikaka son los objetivos de un recorrido que, por su carga simbólica, se revela emocionante. El imperio incaico o Tawantinsuyo abarcaba parte de las tierras del actual Ecuador y alcanzaba hasta el centro de Argentina; el corazón y la cabeza estaban en Cuzco, capital histórica de Perú. La plaza de Armas o Huacaypata con sus galerías, cafés e iglesias, con sus enjambres de mujeres de bombín ladeado vendiendo lo que tejen, lo que cosechan, lo que cuecen, es un preciso referente a la hora de iniciar el recorrido. En la actualidad, cuando los fieles entran a rezar en los templos católicos, lo hacen a la vez en los santuarios incas que aún laten semiocultos. Esta doble devoción se advierte en la catedral, el edificio más impresionante de Cuzco, en la misma plaza de Armas. Es una estructura de factura renacentista, terminada en 1669 y decorada con orfebrería y lienzos de la escuela cuzqueña. Más allá de los templos ocultos bajo capas de arte barroco, un circuito por las afueras de Cuzco descubre varios vestigios incas relevantes: Sacsayhuamán, Puka Pukara, Qenqo y Tambomachay, separados entre sí por un par de kilómetros y conectados por autobús. Sacsayhuamán (siglo XV) es la fortaleza donde los incas fueron definitivamente derrotados. Los muros del recinto están formados por piedras que pesan hasta 350 toneladas y que contornean varias plazas abiertas, donde aún se celebra cada 24 de junio el Inti Raymi, la ceremonia de culto al dios Sol. La sierra de Urubamba aparece en el horizonte anunciando la ciudadela de Machu Picchu. Hay dos formas de acceder: por tren hasta la población de Aguas Calientes, conectada por autobús con la ciudadela; o a pie por el Camino del Inca, opción más lenta pero más emocionante. Tras cuatro días de marcha por fin aparece la «ciudad escondida de los incas», un lugar que los españoles nunca descubrieron. De hecho, la descubrió en 1911 el estadounidense Irma Bingham. La armoniosa fusión de arquitectura y naturaleza, y su remota localización, a 2.350 metros de altitud, le conferían un carácter sagrado y claramente superior al resto de vestigios hallados hasta entonces. Posiblemente fue construida como ciudad ceremonial por Pachacutec, el arquitecto del Imperio, pero su verdadero origen y función aún es un misterio para los investigadores. A 50 kilómetros al norte de Cuzco se localizan las salinas de Maras, miles de estanques dispuestos en terrazas que fueron construidas por el imperio inca y que aún se explotan hoy en día. La ciudad colonial de Arequipa, 623 kilómetros al sur de Cuzco, merece una visita antes de emprender la ruta hacia la última etapa del viaje, el lago Titicaca, el lago navegable a más altitud del mundo (3.880 m), cuya orilla este pertenece a Bolivia.
La ruta por los vestigios de la civilización inca se inicia en Cuzco, en la vertiente oriental de los Andes, desde donde se visita la remota Machu Picchu. La ruta prosigue hacia el cañón del Colca y finaliza en el lago Titicaca.
A TENER EN CUENTA Para viajar a Perú se precisa llevar el pasaporte en regla y no se prescriben vacunas obligatorias. La moneda es el Nuevo Sol y el idioma el español, aunque se mantiene el quechua, lengua originaria de los incas. La diferencia horaria con respecto a la España peninsular es de siete horas menos. El soroche o mal de altura puede afectar cuando se visita la zona montañosa. Los síntomas son debilidad física y dolor de cabeza; para prevenirlo conviene aclimatar el cuerpo a la alturas antes de iniciar el ascenso al Machu Picchu. Es aconsejable beber siempre agua embotellada. Perú se halla en el hemisferio Sur donde el verano se extiende de noviembre a abril.
LLEGAR Y DESPLAZARSE Varias compañías ofrecen vuelos desde Madrid y Barcelona, vía Lima, hasta el aeropuerto internacional de Cuzco. Líneas regulares de autobús y taxis lo comunican con el centro de la ciudad. Las principales compañías de alquiler de automóviles tienen presencia en las terminales. Existe una variada oferta de autobuses y trenes que, como el de Aguas Calientes, recorren la región. Si se desea alquilar un coche siempre es mejor contratarlo con servicio de conductor-guía incluido.
ARTESANÍA Orfebrería, cerámica, instrumentos musicales y tejidos son los productos más tradicionales. Pueden adquirirse en la plaza de Armas y en el barrio de San Blas, en Cuzco, y en los mercadilos de Arequipa y Pisac.
CUZCO La antigua capital del imperio inca fue declarada Patrimonio de la Humanidad en 1983 por su legado precolonial. Además de los restos arqueológicos del palacio del rey Inca Roca, bajo otros monumentos del periodo colonial, como el convento de Santo Domingoy la iglesia del Triunfo, quedan vestigios del templo del Sol y del palacio de Viracocha, respectivamente. El centro neurálgico de la ciudad está en la plaza de Armas donde se erige la catedral, que alberga un valioso trabajo orfebre, del siglo XVII. La visita debe incluir el Museo Inka, que exhibe piezas de joyería, cerámica, tejidos y momias; el de Arte Precolombino y el de Arte Religioso. En Cuzco se contratan excursiones a los cercanos sitios arqueológicos de Puka Pukara, Sacsayhuamán y Tambomachay.
VALLE DEl URUBAMBA El acceso al Valle Sagrado de los incas se suele iniciar desde Cuzco, tomando la carretera que conduce hacia el norte. A lo largo del recorrido se suceden pueblos como Pisac, Chinchero, Ollantaytambo y Maras. Este último es famoso por su proximidad a las salinas, utilizadas por los incas para extraer sal, y a las terrazas de cultivo de Moray donde los incan realizaban experimentación agrícola. Otros puntos de interés en este valle son el mirador de Taray, y el poblado de Urubamba, donde es posible contratar excursiones en kayak por el río Vilcanota, vuelos en parapente, trekkings y también rutas a caballo.
MACHU PICCHU A 112 km de Cuzco, y a 2.350 m de altitud, se localiza Machu Picchu, «la ciudad perdida de los incas» y uno de los sitios arqueológicos más importantes del planeta, Patrimonio de la Humanidad desde 1983. La majestuosidad del paisaje, con precipicios y frondosos bosques, se aúna a la espectacularidad de los bloques de piedra perfectamente tallados que lo forman. La visita debe incluir el templo del Sol, el reloj solar, la plaza Central y las escalinatas. Seguir el Camino del Inca es la forma más auténtica de llegar a la ciudadela de Machu Picchu. El trayecto a pie dura cuatro jornadas y es imprescindible contratar un guía y porteador en alguna agencia local. Otra opción es llegar en tren desde Cuzco a la estación de Aguas Calientes, donde parte un sendero de ascensión en dos horas. Existe la posibilidad de alojarse en el hotel ubicado junto a la antigua ciudadela, lo que permite visitar el yacimiento sin aglomeraciones (www.sanctuarylodgehotel.com).
CAÑÓN DEL COLCA La ciudad colonial de Arequipa se halla 623 km al sur de Cuzco, conectada por avión. Este enclave es la base para recorrer el valle del Colca, famoso por sus terrazas de cultivos que cubren el territorio y tapizan las laderas de hasta 3.400 metros de altitud, y por ser el territorio del cóndor.
LAGO TITICACA Siguiendo la ruta hacia el sur se llega al lago navegable más alto del mundo, situado a 3.880 m sobre el nivel del mar. Además es el más grande de América del Sur, con sus 170 km de longitud. El acceso a sus aguas se realiza a través de Puno, el principal puerto del lago, donde pequeñas embarcaciones trasladan a los viajeros. Durante el recorrido se contemplan hasta cuarenta islas artificiales que fueron construidas por los uros, una etnia preincaica que aún las habita.
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